Estrategias para capear caídas y la volatilidad en los mercados

Aunque la intuición puede guiar las inversiones, los inversores no pueden adivinar cuándo se producirá un descenso del mercado, puesto que partimos de la base de que los mercados se mueven en escenario relativamente eficientes y, en consecuencia, sólo cuando se producen los hechos se incorpora dicha información a la cotización. Los movimientos de los mercados son una suerte aleatoria que se va dibujando a medida que los diversos fundamentos que influyen en un activo se van conociendo.

 

No obstante, sí podemos anticiparnos y estar cubiertos relativamente, sobre todo en escenario bajistas y donde se produce una volatilidad elevada como ocurre actualmente. El indicador de volatilidad implícita del mercado estadounidense, el índice VIX, es el doble de lo normal, por lo que claramente paga la estrategia de estar protegidos en momentos de incertidumbre. Éste indicador pasó del 15% al 30% de media, con picos de más del 40% anual. Cuando se produce esto, es tiempo de cubrirse.

¿Qué estrategias se pueden seguir en mercados bajistas? Para ello, es necesario analizar las distintas formas que uno tiene de protegerse frente al descenso de los precios en los mercados. Algunas de ellas se adaptan mejor en algunas circunstancias que en otras así como que se realizan con distintos instrumentos: se pueden usar opciones o ETFs, a través de la plataforma de Saxo Bank.

En primer lugar, estar líquido es una decisión de inversión importante que muchas veces se menosprecia. Si no se tiene clara la tendencia de fondos de corto o medio plazo, lo ideal es abstenerse de invertir y estar líquido, la misma estrategia que se lleva a cabo cuando un inversor espera oportunidades de compra con el dinero en mano. No es especuladora sino conservadora. De forma general, para que el dinero no esté sin trabajar, se invierte en fondos denominados “money-markets”,o lo que es lo mismo, en plazos fijos escalonados que permiten entrar y salir del fondo en cualquier momento.

Por otro lado, el inversor puede estar vendido en momentos en los que las bolsas presentan una clara tendencia bajista. Apostar directamente a la baja supone un paso más allá, pasar de cubrirse a especular y beneficiarse con las caídas. Para ello, es necesario que se junte la mayor cantidad de elementos que den seguridad sobre la tendencia de mercado. Además, hay que tener en cuenta que es peligroso continuar apostando a la baja indefinidamente. Se trata de estrategias que sirven en determinados momentos así como en tendencias que se agotan en algún momento.

La industria de ETFs se ha perfeccionado tanto que se han creado instrumentos nuevos, una gama de ETFs que apuntan a la baja y que replican el movimiento de su subyacente, es decir, cuando éste baja, el ETT sube, dándole un rendimiento positivo al inversor. No se piden garantías por estar short, dado que el alquiler de títulos lo hace la sociedad que administra ese fondo, una enorme ventaja a la hora de apostar a la baja de un mercado. El inversor debe asesorarse para saber en qué está invirtiendo y qué nivel de riesgo asume a la hora de apostar a la baja por un mercado, especialmente en el caso de los ETFs apalancados a la baja que pueden replicar el movimiento inverso de determinado índice de un país o sector en dos, o hasta tres veces.

Por ejemplo, si un inversor quiere apostar a la baja y se tiene como referencia el índice S&P 500, la especulación ha hecho que el ETF inverso apalancado por dos (SDS) sea mucho más líquido que el directo (SH). Sin embargo, si uno considera que existe una burbuja en el mercado de bonos estadounidense, se puede apostar al doble de la inversa del rendimiento de los bonos de más de 20 años (TBT). En caso de tener frente a sí el dilema de qué ETF usar para una determinada estrategia, siempre recomiendo elegir el más líquido y tomar en cuenta además la solvencia de la administradora de ese fondo, que se constituye bajo la forma de un fideicomiso.

Una alternativa muy usada por los fondos que tienen que estar invertidos sí o sí, al menos en un porcentaje de su cartera, es rotar la cartera de inversiones a una composición más conservadora, migrando a sectores defensivos en lugar de cíclicos o sensibles a los vaivenes de la tasa de interés o del mercado reduciendo la beta de la cartera, es decir la volatilidad promedio de los activos contenidos en ella. Lo que uno debería hacer para cubrirse en un mercado a la baja es rotar la cartera de acciones pertenecientes a los sectores de Consumo Discrecional, Financieras y Tecnológicas hacia empresas de Salud, Consumo no discrecional y Utilities. Ante una baja, bajará siempre menos el portafolio menos agresivo, incluso podría subir por este proceso que los administradores de carteras realizan tácticamente en función de la coyuntura.

Otra alternativa puede ser realizar estrategias con opciones. En este caso, se pueden vender opciones de compra (con el fin de protegerse) de los activos en cartera, o bien comprar opciones de venta. En este último caso, si se tienen los activos es una estrategia conservadora, y si se compran opciones de venta sin tener los activos subyacentes se trata de una estrategia puramente especulativa. Si se venden opciones de compra en descubierto, el riesgo se potencia, dado que es una de las pocas maneras de perder más del 100% y, por definición, la pérdida puede ser infinita.

Finalmente, aquellos inversores que desean ser más agresivos y que estén seguros de que la tendencia es bajista, pueden directamente jugar a la baja a través de distintos ETFs que replican los movimientos inversos de sus subyacentes.

Otra de las alternativas se reserva para aquellos inversores institucionales, fondos que apuntan a la baja, o bien carteras de inversores más importantes: hacer nosotros lo que hacen los administradores de esos ETFs inversos.

De forma general, las estrategias con opciones para cubrirse se hacen cuando los precios de los activos son elevados: se observa un mercado lateral o con leve tendencia bajista y no se quiere desprender de las acciones que se tienen en cartera. Las opciones se pueden asemejar a contratos de compañías de seguros. Aquél que compra un call se le transfiere el riesgo de que el activo descienda al que vende el call. Por lo tanto, el que lo vende, actúa como una compañía de seguros, aunque cobrando una prima para asumir ese riesgo y en cualquier momento puede desarmar la estrategia si ve que el mercado se da vuelta y adopta una tendencia alcista (recompra los lotes vendidos).

La compra con lanzamiento cubierto como protección también suele ser un negocio de tasas de interés, dado que al igual que el mercado de futuros del dólar, existe un rendimiento implícito detrás. Como las fechas de vencimiento son dispares entre activos y países, siempre se las anualiza. Pero si se devenga una tasa de interés, sujeta claro está a un riesgo de precio, hay que tener en cuenta que la cobertura es parcial: es mejor que tener la acción solamente si se persigue ese objetivo, pero la operación bien puede transformarse en un rendimiento negativo.

Por otro lado, también se puede comprar una opción de venta (put), que nos da el derecho pero no la obligación de vender un determinado activo a un determinado precio en una fecha establecida en el futuro. El vendedor tiene la obligación de comprar el activo en la fecha acordada y al precio acordado si el comprador decide ejercer la opción. Si el mercado baja y la opción es ejercible, al vencimiento vendo mis acciones al precio estipulado de antemano, con una ganancia respecto al precio de mercado de ese momento. Es una estrategia claramente defensiva.

En resumen, en un mercado bajista, si es que no se optó por los dos primeros puntos (vender los activos y quedarse cash, o rotar el portafolio hacia sectores más defensivos) es vender calls o comprar puts y proteger nuestra cartera.

Es importante tener en cuenta que las recomendaciones que se puedan dar en esta columna están sujetas a los distintos perfiles de riesgo de cada inversor en particular, por lo que es aconsejable siempre asesorarse con su oficial de cuenta antes de tomar cualquier decisión.